Posted on Feb 4, 2009
Me despierto de un sueno sin sueños
en la oscuridad miro la nada,
su presencia tan densa
que hasta su mirada me consume.
Miro afuera de mi ventana,
a la atmosfera negra
y en esa noche trémula
entre sombras ajenas la vi,
una pequeña estrella con su dulce brillo
alumbrado por el claro de luna,
su existencia es traslucida y frágil
pero todavía vive respirando
en la mágica techumbre
del cielo azul.
Permanece aun en las horas sombrías
dejándose mojar con el gotear silencioso
de lagrimas in entendibles;
el sol anaranjado la levanta
de su dormir junto con las claras auroras
y después de guiar sus viajeros a su destino final,
se acuesta con las cobijas de fulgidos ocasos.
Sin invitación, las tormentas llegan
en segundos, las nubes la cubren
con su blanca neblina
que me ciega la vista;
pero ya que el nube desparece con el aire
y su reflejo reaparece,
me doy cuenta que su existencia
es constante para siempre.
Ángeles, con sus alas blancas y perfectas
cuidan en sus manos celestiales
la estrella que permanece en el firmamento
del universo tranquilo.
E. E.
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Feb 4, 2009
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