"nunca el arte, la música, fue tan libre, mas nunca la libertad tan sospechosa. Si es verdad que vivimos la fragmentación, la multiplicidad de estilos totalmente diferentes, el empleo en la música de todas las técnicas y medios, la desestabilización permanente de los códigos y la profusión -y por tanto liquidación- de referencias, citas, comentarios y excursus, también es verdad que vivimos de hecho instalados en la fonetización de los valores: se esgrimen palabras-bandera como pluralidad, coexistencia, fusión, respeto, etcétera, pero no se asumen en la práctica, por el contrario, se estimula de mil maneras el monocultivo musical, un estático y amodorrado componer sin énfasis que se ha dado en llamar música contemporánea"
(Llorenç Barber, "Respeto a las minorías", Los escritos I, La ciudad y sus ecos, Ed. Gramáticas del agua, 1996)